martes, 27 de marzo de 2012
¿ME PODRÁS OLVIDAR... TE PODRÉ OLVIDAR?
¿ME PODRÁS OLVIDAR... TE PODRÉ OLVIDAR?
lo MAS LINDO DE LA VIDA ES AMAR,
SOLO TE pasa una vez pero e verdad
y es como una ilusión anhelada,
y un sentimiento que jamas se da por vencido
y esta en las buenas y en las malas.
y aveces digo:
"Me podrás sacar de tu cabeza
podrás olvidarte de mi
podrás olvidarte del sentimiento mas
lindo que un día tuvimos
pero jamas,me podrás sacar de tu corazón"
y aunque busque alguien como tu
jamas la encontrare solo similar a ti,
pero jamas te igualar.
podre ver mas allá de la realidad y decir:
"el amor es como la disciplina y la diversión,
y a veces se surge conflictos entre guerreros
con mucha valentía y honor por ese sentimiento"
que se da solo una vez,pero de verdad
y perderás al caballero que te quiso,
sentirás un dolor profundo en el corazón
cuando ese caballero ya este muerto y dirás:
"amar es una cosa especial
nos viene y nos va,
amar solo te pasa una vez pero de verdad,
amar es solo, cuando piensas donde estará"
!pero ya sera muy tarde para
ese arrepentimiento!
ese caballero ya estar muerto
AUTOR: Vilder Espinoza Calzada
martes, 20 de marzo de 2012
las musicas de cerro de paco
las mulisas cerreñas son las mejores musicas del contintentgeperuano y la imagenes mas hermosaas de nuestropais
el muquí de cerro de pasco
El muqui o muki, es un duende de la mitología de los Andes centrales en Bolivia, Perú, Ecuador, y Colombia; el cual se caracteriza por ser minero y, como tal, su existencia está circunscrita al espacio subterráneo: el muqui habita en el interior de la mina.
La palabra Muqui resulta de la castellanización del vocablo quechua murik, que significa "el que asfixia" o muriska "el que es asfixiado". En su vertiente huancavelicana, la palabra muqui sugiere "el acto de torcer", "ahorcar". Por ello, los antiguos mineros inconscientemente, identificaron al Muqui con el sílice, polvo letal que produce la enfermedad de la silicosis. Aunque también Muki en quechua significa "húmedo" o "humedad". De ahí se dice que el Muki aparece en los lugares donde hay agua.
A pesar de la distancia y el aislamiento de los campamentos mineros, la creencia y la descripción del Muki es, prácticamente, la misma en la sierra desde Puno, en el sur hasta Cajamarca en el norte del Perú, en el centro hasta Pasco, aunque su nombre varía en algunos lugares. En Arequipa, por ejemplo, se le llama “Chinchilico”; en Puno, “Anchancho” en Pasco, “Muqui” y en Cajamarca, “Jusshi”. Todas estas ciudades están localizadas en el Perú.
La fusión (sincretismo) de la cultura indígena con la cristiana, supuso también la inclusión de creencias occidentales con respecto a este mito, tal como que las principales vícitimas de estos duendecillos era los niños moritos, aquellos que aún no habían recibido el bautismo; incluso se menciona en algunos lugares del sur del país, que son estos niños no bautizados, eran quienes se convertían en los duendecillos. Según antiguos relatos, Los niños que no son bautizados, son raptados por los buendes, los cuales viven (o se esconden) en las higueras o platanales, para que se conviertan en uno de ellos. El niño que se encuentra con estos seres, aparte de recibir un gran susto adquiere una piel muy pálida, por lo que se recomienda llevar lo más antes posible a una iglesia para que reciba el Sacramento.
La creencia en el Muki surgiría tanto de las antiguas tradiciones andinas sobre los demonios y pequeños seres que pueblan el “Uku Pacha” o mundo de abajo, como de los propios temores y de la necesidad de los trabajadores de encontrar una explicación a las cosas extraordinarias que suelen ocurrir diariamente en la labor minera.
Como se advierte, en el imaginario popular, no existe un solo tipo de Muqui. Así como hay diversidad de elfos mineros a nivel universal, existen también variedades de Muquis en el mundo subterráneo de los Andes. Se les conoce por los lugares en que se hicieron visibles. Sus diferencias son formales antes que de esencia. Así tenemos Muquis de Huacracocha, de Goyllar, de Morococha, de El Diamante, de Santender, de la Mina Tentadora, de la mina Julcani, de Excélsior, por citar algunos de los más conocidos de una inacabable relación que corresponde a la tradición oral de las minas.
nuestra selección peruana
los deportes son cosas que nos incentivan a tener buen físico y seamos los mejores y no unos enclenques asi como nuestra selección peruana
"EL ALMA CONDENADA "
Una muchacha estaba muy enamorada. Ella y el muchacho habían jurado "morir juntos". Pero los padres de los jóvenes se opusieron a su unión. Éstos, porque se amaban con pasión, se fueron a vivir a una cueva. Desde allí, el joven iba a robar alimentos a la casa de su mamá. Entonces, su hermano lo había sorprendido y, confundiéndolo con algún ladrón, cercenó su cuello con un hacha. Sólo su alma llegó donde la muchacha, como que nada hubiera pasado. El muchacho se estiró al lado de ella. Entonces el perrillo de la joven empezó a lamer al cuello de él, porque estaba ensangrentado. Ella ni se dio cuenta. El joven le había dicho: "Mi hermano se ha muerto. Mañana lo enterrarán. Después de hacerle su lavatorio [ritual del lavado de ropas] nos iremos". Al día siguiente retornó diciendo que iba a sepultar a su hermano. Como la casa de los padres del joven no estaba muy lejos, la muchacha observaba lo que pasaba allí. La casa estaba con mucha gente. Su prometido atendía muy comedido a las visitas. Pero por la tarde, como si estuviera vivo regresaba trayendo alguna comida. El día del entierro, terminando de abrir la fosa, introdujeron al ataúd en ella. Entonces su enamorado se metió dentro de la sepultura, y salió cuando terminaron de cubrirla. Entonces la muchacha se asustó y se interrogó: "¿Qué está sucediendo?". Así dicen que ya llegó el quinto día [día del ritual del lavado de ropa]. Él se fue nuevamente. Cuando la muchacha observó, el muchacho estaba ayudando en los quehaceres: servía comida a las visitas. Después de los rituales del quinto día, el joven regresó por la tarde, siempre trayendo alguna cosa. Él dijo: "Ahora nos iremos" y alistó sus cosas, luego emprendieron la marcha. La muchacha iba delante, su perrillo iba en medio, él iba detrás. Cuando ya iban muy lejos, una mujer que pastaba sus ovejas dijo a la muchacha: "Oye joven, ¿Estás loca o qué? Te estás haciendo llevar con un alma". Al oír a la pastora, la joven recién miró hacia atrás, entonces vio que un alma venía con su mortaja. En ese mismo instante la muchacha cobró juicio. Los perros también empezaron a aullar lastimeramente. La muchacha continuó pero iba aterrorizada. En el trayecto, ella vio una casa, a cuya dueña suplicó llorando: "Por favor escóndeme". La mujer la escondió debajo de una tarima. Aún así, el alma, jalándola por la mano, se la llevó. Así llegaron a un inmenso corral. Allí, vio que dos mujeres agarraban flores. La mujer del lado derecho dio a la muchacha un peine, un espejo y un jabón. "Cuando el condenado se esté aproximando, arrojarás el peine al suelo. Cuando nuevamente se aproxime arrojarás el espejo, luego el jabón. El peine será un cerco de espinos, el espejo será un lago, y el jabón será un suelo resbaladizo". La muchacha hizo como le indicó la mujer, pero, aún así, la alcanzó y la agarró de la mano y se la llevó. Así llegaron a un lugar donde había una inmensa hoguera a la que el alma arrastró a la muchacha, cuando estuvo a punto de ser abrazada por el fuego, su perrillo, de su pollera, la jaló hacia atrás. Así, el alma sola penetró al fuego. En esa inmensa hoguera dice mucha gente muerta están ardiendo. La muchacha regresó llorando.
Una muchacha estaba muy enamorada. Ella y el muchacho habían jurado "morir juntos". Pero los padres de los jóvenes se opusieron a su unión. Éstos, porque se amaban con pasión, se fueron a vivir a una cueva. Desde allí, el joven iba a robar alimentos a la casa de su mamá. Entonces, su hermano lo había sorprendido y, confundiéndolo con algún ladrón, cercenó su cuello con un hacha. Sólo su alma llegó donde la muchacha, como que nada hubiera pasado. El muchacho se estiró al lado de ella. Entonces el perrillo de la joven empezó a lamer al cuello de él, porque estaba ensangrentado. Ella ni se dio cuenta. El joven le había dicho: "Mi hermano se ha muerto. Mañana lo enterrarán. Después de hacerle su lavatorio [ritual del lavado de ropas] nos iremos". Al día siguiente retornó diciendo que iba a sepultar a su hermano. Como la casa de los padres del joven no estaba muy lejos, la muchacha observaba lo que pasaba allí. La casa estaba con mucha gente. Su prometido atendía muy comedido a las visitas. Pero por la tarde, como si estuviera vivo regresaba trayendo alguna comida. El día del entierro, terminando de abrir la fosa, introdujeron al ataúd en ella. Entonces su enamorado se metió dentro de la sepultura, y salió cuando terminaron de cubrirla. Entonces la muchacha se asustó y se interrogó: "¿Qué está sucediendo?". Así dicen que ya llegó el quinto día [día del ritual del lavado de ropa]. Él se fue nuevamente. Cuando la muchacha observó, el muchacho estaba ayudando en los quehaceres: servía comida a las visitas. Después de los rituales del quinto día, el joven regresó por la tarde, siempre trayendo alguna cosa. Él dijo: "Ahora nos iremos" y alistó sus cosas, luego emprendieron la marcha. La muchacha iba delante, su perrillo iba en medio, él iba detrás. Cuando ya iban muy lejos, una mujer que pastaba sus ovejas dijo a la muchacha: "Oye joven, ¿Estás loca o qué? Te estás haciendo llevar con un alma". Al oír a la pastora, la joven recién miró hacia atrás, entonces vio que un alma venía con su mortaja. En ese mismo instante la muchacha cobró juicio. Los perros también empezaron a aullar lastimeramente. La muchacha continuó pero iba aterrorizada. En el trayecto, ella vio una casa, a cuya dueña suplicó llorando: "Por favor escóndeme". La mujer la escondió debajo de una tarima. Aún así, el alma, jalándola por la mano, se la llevó. Así llegaron a un inmenso corral. Allí, vio que dos mujeres agarraban flores. La mujer del lado derecho dio a la muchacha un peine, un espejo y un jabón. "Cuando el condenado se esté aproximando, arrojarás el peine al suelo. Cuando nuevamente se aproxime arrojarás el espejo, luego el jabón. El peine será un cerco de espinos, el espejo será un lago, y el jabón será un suelo resbaladizo". La muchacha hizo como le indicó la mujer, pero, aún así, la alcanzó y la agarró de la mano y se la llevó. Así llegaron a un lugar donde había una inmensa hoguera a la que el alma arrastró a la muchacha, cuando estuvo a punto de ser abrazada por el fuego, su perrillo, de su pollera, la jaló hacia atrás. Así, el alma sola penetró al fuego. En esa inmensa hoguera dice mucha gente muerta están ardiendo. La muchacha regresó llorando.
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